la menopausia en la salud ocular de las mujeres
La sequedad ocular, también conocida como síndrome del ojo seco, es provocada por una mala calidad o producción insuficiente de la lágrima natural. ¿Sabías que la menopausia puede ser un detonante de ello?
La premenopausia es el periodo de transición natural hacia la menopausia. Durante esta etapa de la vida de una mujer disminuyen los niveles de algunas hormonas, lo que tiene diversos efectos en el cuerpo. La mayoría de mujeres entran en esta etapa cuando tienen alrededor de los 45 años de edad y su duración media suele ser de unos 4 años.
La disminución hormonal provoca una alteración en el estímulo de la secreción de todas las mucosas en el cuerpo de la mujer, modificando también la cantidad y la calidad de película lagrimal. Cuando esto ocurre las mujeres pueden empezar a sentir molestias en los ojos, tener sensación de arenilla, sensación de cuerpos extraños, pesadez de ojos y una sensación seca, áspera y persistente.
La sequedad ocular es, junto a los sofocos, uno de los síntomas más frecuentes de la menopausia.
Aunque esta enfermedad está muy relacionada con los cambios hormonales de la menopausia y suela aparecer durante esta etapa de la vida, también puede tener otro origen como algunas enfermedades tiroideas, autoinmunes, reumáticas o patologías como la fibromialgia o la fatiga crónica. De ahí la importancia de realizar revisiones oculares periódicas, sobre todo a partir de los 45 años.
Además de las revisiones periódicas, te facilitamos una serie de consejos para prevenir el ojo seco durante este periodo.
  • Cuando se realicen actividades al aire libre, protegerse con gafas del viento y del sol.
  • Cuando se utilicen dispositivos electrónicos, parpadear frecuentemente para estimular la secreción de la lágrima y cuidar la distancia a la que miramos la pantalla. Te recomendamos nuestro artículo al respecto ¿Cómo afectan a los ojos las pantallas?
  • Resguardar los ojos de forma adecuada cuando se tengan que utilizar productos tóxicos volátiles (como el amoniaco o la lejía).
  • Es muy importante cuidar la cantidad y calidad del sueño. Si no dormimos las suficientes horas, el cuerpo no entra la fase REM, que actúa como masaje regenerativo de la superficie ocular y disminuye el riesgo de enfermedades oculares.
  • Cuidar la delicada piel de los párpados realizando diariamente una correcta higiene, aunque no se use maquillaje. El proceso de higiene se puede protocolizar con calor local, masaje y limpieza de la superficie ocular al levantarse y al acostarse, sobre todo si se usan lentillas.
OJO SECO Y MENOPAUSIA
Nuestras lágrimas se producen principalmente en la glándula lagrimal principal pero los componentes lipídicos y los mucosos los producen las glándulas de Meibomio y las células caliciformes respectivamente. Es decir que la parte acuosa y más voluminosa viene de la glándula principal pero la “calidad” de las lágrimas las aportan las glándulas secundarias.
Con los años estas glándulas envejecen y empiezan a producir menos. En particular vemos cómo las glándulas de Meibomio, encargadas de producir el componente lipídico de la película lagrimal que da estabilidad a la misma, se obstruyen, se atrofian o producen menos lípidos. Las mujeres suelen ser las más afectadas sobretodo después de la menopausia ya que estas glándulas responden a estímulos hormonales. Se cree que el equilibrio entre andrógenos y estrógenos mantienen las glándulas de Meibomio activas y en salud. Confirman esta teoría todos los pacientes varones que han empezado a tener síntomas del sequedad ocular después de iniciar tratamientos para la próstata con anti-andrógenos.
Las glándulas de Meibomio están en la cara interna de los párpados, tanto superiores como inferiores y suelen ser entre 20 y 25 en cada párpado.
El meibum, así se llaman los lípidos producidos por las glándulas de Meibomio, sale por el orificio de estas glándulas y se deposita en un reservorio sobre el borde palpebral inferior llamado menisco lagrimal. Con cada parpadeo se distribuye sobre la superficie ocular y funciona como una barrera que evita la evaporación del componente acuoso de las lágrimas.
En las primeras fases de esta patología, los pacientes notan más lagrimeo que sequedad ocular. Este exceso de lágrimas se debe al estimulo que recibe la glándula principal que sigue sana y no sufre tanto los cambios hormonales. La película lagrimal es abundante, pero sin meibum es de escasa calidad y evapora rápidamente. El paciente puede notar algún pinchazo seguido de un lagrimeo más o menos intenso. Hay que entender esta fase del ojo seco como una falta de calidad de nuestras lágrimas.
En algunos casos, después de años de ojo seco evaporativo, también las glándulas lagrimales principales empiezan a fallar. Esto se debe principalmente por agotamiento y la paciente empieza a notar los clásicos síntomas de sequedad ocular como sensación de arenilla, pinchazos, dolor y visión borrosa. Clásicamente cuentan cómo no aguantan estar en un sitio con aire acondicionado como una oficina o un supermercado, y que suelen empeorar los días con viento. A veces pueden alternarse estos síntomas con el lagrimeo.
Esta situación confunde al paciente y no sabe por qué le dicen que tiene ojo seco si está lagrimeando constantemente. En muchas ocasiones no entiende por qué debe usar lágrimas artificiales si produce muchas y termina pensando que tiene otra patología.
El tratamiento dependiendo de la gravedad puede ser más o menos intenso. Las mejores lágrimas artificiales para ojo seco en mujeres post-menopausia incluyen gotas con lípidos, con ácido hialurónico y con trealosa como osmoprotector.
Empezaríamos mejorando el componente lipídico con colirios dos o tres veces al día para estabilizar la película lagrimal.
En algunos casos será necesario alternar con lágrimas artificiales con carmelosa o ácido hialurónico para aportar y mejorar también el componente acuoso.
En muchas ocasiones se aconseja usar un gel nocturno a base de lípidos para ayudar la superficie ocular durante las horas de sueño sobre todo si la paciente se despierta por la noche con dolor o con los párpados pegados.
Algunos pacientes desarrollan cuadros mixtos con sequedad severa y será necesario añadir un tratamiento con algún osmoprotector un par de gotas al día.
Muy recomendables son los dispositivos de calor que ayudan a mantener el meibum líquido y así evitar obstrucciones y a la vez calmar los síntomas.
Los síntomas y alteraciones que se presentan en esta etapa son varios, no se dan en todas las mujeres, ni con la misma intensidad. Los síntomas más típicos son las sofocaciones -«calores»- y la sequedad de piel y mucosas especialmente la vaginal, pero también puede afectar a los ojos.
El síndrome del ojo seco afecta más a las mujeres que a los hombres. La falta de hormonas en la menopausia afecta a su calidad visual de algunas mujeres ya que actúa tanto sobre las glándulas lagrimales como las de Meibomio, la conjuntiva y la córnea. Se producen alteraciones en la superficie ocular y aparece la molesta sensación de “arenilla”, el picor…y la paciente añade a las molestias físicas la inevitable ansiedad por este empeoramiento de su situación ocular.
Síntomas de ojo seco
La mayor parte de personas con ojo seco presentan sólo molestias, pero no pérdida de la visión. En algunos casos graves, la córnea puede resultar dañada o infectada. Los síntomas más representativos de la menopausia y ojo seco pueden ser:
  • Irritación
  • Pesadez en párpados
  • Visión borrosa ocasional
  • Incremento del lagrimeo en los ojos
  • Picor
  • Sensación arenosa
  • Cansancio ocular
  • Ojos muy acuosos
  • Sensibilidad a la luz
Cambios físicos y emocionales de la mujer
La menopausia aparece en las mujeres entre los 45 y 55 años. Comienza cuando los ovarios dejan de producir estrógenos y disminuyen la producción de otras hormonas reproductivas, como la progesterona. Sin estas hormonas, desaparece la menstruación y ya no se pueden producir embarazos. Antes de la desaparición de la menstruación se producen cambios físicos y en ocasiones, emocionales.
Según recientes estudios de la OMS, antes del 2050, habrá más de mil millones de mujeres con cincuenta años o más, es decir el triple que en 1990. Estos cambios en la población femenina traerán consigo modificaciones en el cuidado de la salud. Por otro lado, el incremento de la esperanza de vida hace que estas mujeres lleguen a una edad muy avanzada con un deterioro importante en su calidad de vida debido a la pérdida de estrógenos.
causas del ojo seco
Nuestras lágrimas están compuestas de una mezcla de agua, lípidos y proteínas, encargadas de lubricar, limpiar y proteger nuestros ojos de los factores externos. Pero, en caso de que la lágrima producida sea de calidad o cantidad insuficiente, puede darse una irritación en los ojos que se traduce en forma de malestar, picor, visión borrosa, escozor, ojos llorosos o sensación de cuerpo extraño o arenilla.
Cabe subrayar que la producción de lágrimas también disminuye con la edad. Y es que, a partir de los 40 años, las glándulas encargadas de producir la lágrima empiezan a ser menos activas. Por otra parte, esta problemática se acentúa para las mujeres (comparado con los hombres) con la llegada de la menopausia, que aparece más habitualmente entre los 45 y 55 años. Se ha observado que los síntomas de sequedad ocular son muy frecuentes en mujeres peri y postmenopáusicas, especialmente en estas últimas.
En efecto, los cambios hormonales asociados a la perimenopausia como en el periodo posterior, provoca de forma generalizada la falta de estímulo de la secreción de todas las mucosas en el cuerpo femenino, afectando también a la película lagrimal.
En concreto, los cambios hormonales fluctuantes pueden afectar a la rigidez de la córnea y a las glándulas que se encuentran en los párpados encargadas de producir el componente lipídico de la lágrima, que evita la evaporación de película lagrimal.
Un estudio observó que un 64% de las mujeres que atraviesan la menopausia presentan síntomas ocasionados por una insuficiente humectación y lubricación de la superficie del ojo, siendo el síntoma más representativo de esta etapa femenina después de los sofocos. .Por otro lado también se observó que la frecuencia de los síntomas asociados a la sequedad ocular aumentaba con la edad, así como, a mayor edad de inicio de la menopausia, menor el riesgo de tener síntomas de ojo seco.
Existen principalmente dos tipos de ojo seco. Uno se debe a una disminución en la producción de la lágrima y el otro, el más frecuente, es debido a una menor calidad de la lágrima, conocido como ojo seco evaporativo. Este segundo tipo es el que más se relaciona con las mujeres menopaúsicas. La menopausia afectará en menor o mayor medida a cada mujer en esta etapa, dependiendo de qué tan grave sea su disminución de estrógenos. Además de las afectaciones directas en los ojos, anteriormente mencionadas, hay que añadir que las pacientes también suelen sufrir una inevitable ansiedad por el empeoramiento de su situación ocular.
Si se da el caso de que además llevamos lentes de contacto, fumamos o pasamos largas horas ante pantallas, la sequedad de los ojos se puede dar aún con más intensidad, ya que el humo irrita la córnea , las lentes afectan a la película lagrimal, y, cuando pasamos el día ante un ordenador, tableta o móvil, no pestañamos lo suficiente para repartir y producir adecuadamente la lágrima y se puede dar la evaporación de la lágrima.
¿Qué hacer contra la sequedad ocular?
Se pueden aplicar lágrimas artificiales para ayudar a la estabilidad de la película lagrimal, percibiendo una inmediata sensación de alivio. Como complemento, hay expertos que también recomiendan la ingesta de determinados componentes nutricionales, como determinadas vitaminas, antioxidantes y micronutrientes específicos adaptados a las necesidades fisiológicas de cada persona a través de la dieta o enriquecimiento de la misma.
Tampoco hay que olvidar las pequeñas rutinas cotidianas protectoras y preventivas que se pueden llevar a cabo para evitar otros factores que provocan el ojo seco. Por ejemplo, usar un humidificador o disponer un bol de agua cerca de los radiadores para humidificar el ambiente; evitar el humo del tabaco, sobre todo en espacios cerrados; pensar en pestañear regularmente y descansar los ojos de las pantallas; llevar gafas de sol en el exterior para proteger los ojos del viento o del sol, factores naturales que favorecen la sequedad ocular; mantener una buena higiene de los párpados, entre otros consejos.
Por último, subrayar la importancia de realizar revisiones oftalmológicas periódicas, sobre todo a partir de los 45 años.
Un 64% de las mujeres presenta trastornos oculares asociados a la menopausia
La prevalencia de estos problemas aumenta con la edad, pero están infradiagnosticados, según revela un estudio de Dexeus Mujer que acaba de publicar la revista Menopause
Barcelona, 25 de junio de 2020. Un 64% de las mujeres que atraviesan la menopausia presentan diversos síntomas de la enfermedad de la superficie ocular, ocasionados por una humectación y lubricación insuficiente de la superficie del ojo, como el denominado síndrome del ojo seco o Dry Eye Disease (DED). La prevalencia de estas patologías es mayor en mujeres que en hombres, aumenta con la edad y también es más elevada en mujeres que tienen antes la menopausia, por lo que el descenso hormonal que caracteriza a esta etapa es un factor directamente relacionado con su aparición y progresión. Los datos se desprenden de un estudio realizado sobre una muestra de 1.947 mujeres que ha llevado a cabo un grupo de investigadores de Dexeus Mujer, liderado por el Dr. Pascual García Alfaro, ginecólogo y responsable de la Unidad de Menopausia de este centro, y que acaba de ser publicado en la revista Menopause: The Journal of American Menopause Society, con el título: Prevalence of ocular surface disease symptoms in peri-and postmenopausal women (DOI:10.1097/GME.0000000000001565).
El llamado síndrome del ojo seco es una patología de origen multifactorial, que puede provocar desde una irritación ocular leve a enrojecimiento, sensación de quemazón, incomodidad, fotofobia y visión borrosa, entre otros síntomas. Este problema afecta, o puede afectar, a muchas de las actividades que realizamos habitualmente en nuestra vida diaria, como, por ejemplo: conducir, leer o trabajar con un ordenador, por lo que tiene un impacto negativo tanto a nivel físico como psicológico, ya que influye en el bienestar personal.
Según los autores, aunque ya se sabía que el factor hormonal desempeña un papel importante en su desarrollo, se trata de una patología mucho más frecuente de lo que se cree, cuya prevalencia aumenta con la edad y que se convierte en una enfermedad crónica. Pero en nuestro país no hay muchos estudios impulsados por especialistas en Menopausia que hayan realizado investigaciones sobre este problema, que, aunque de entrada puede parecer poco relevante, tiene un impacto muy importante en la calidad de vida de las personas que lo sufren.
El objetivo del estudio realizado por Dexeus Mujer era determinar la prevalencia de estos trastornos que afectan a la superficie ocular en un grupo amplio de población femenina que se encontrara justo en esta etapa vital, así como observar las posibles diferencias en cuanto a su impacto en la etapa previa a la menopausia (perimenopausia, que comprende hasta los primeros 12 meses de falta de regla) y la postmenopausia (mujeres que no tienen la menstruación desde hace un año o más). El trabajo se realizó entre octubre de 2018 y enero de 2019 sobre una muestra de 1.947 pacientes de Dexeus Mujer de una edad media de 54,2± 6,8 años, que tuvieron la menopausia a los 49,45±4,02 años. Para llevarlo a cabo se envió una encuesta por email que incluía un cuestionario denominado Ocular Surface Disease Index (OSDI), que se utiliza para valorar la presencia de síntomas relacionados con el ojo seco y el impacto en la calidad de vida relacionado con la función visual.
Los resultados mostraron que un 64% de las pacientes que participaron en el estudio presentaba síntomas de la enfermedad de la superficie ocular relacionados con una lubricación y humectación insuficiente (1.247 de las 1.947). Sin embargo, solo un 25,7% de ellas habían sido diagnosticadas de padecer síndrome del ojo seco antes de hacer el test (OSDI). Lo que demuestra que estos problemas están infradiagnosticados. Además, la prevalencia era mayor en las mujeres postmenopáusicas (66,8%) frente a las que se encontraban en la etapa de la perimenopausia (59,4%), y en las de mayor edad (55 años o más) y/o que tuvieron la menopausia a una edad más temprana.
Aunque estos trastornos tienen un origen multifactorial, es evidente que los cambios hormonales que se producen durante la menopausia en la mujer juegan un papel relevante en su desarrollo, ya que las hormonas sexuales (estrógenos y andrógenos), disminuyen de forma progresiva a partir de esta etapa. Además, en los tejidos de la superficie ocular se produce una disminución de la síntesis hormonal intracelular a partir de precursores androgénicos que provocaría alteraciones en la producción de la lágrima., “por lo que estos trastornos suelen convertirse en un problema crónico y, como demuestra el estudio, su prevalencia aumenta con el paso de los años”, explica el Dr. Pascual García Alfaro.
Actualmente el tratamiento de los síntomas provocados por la sequedad de la superficie ocular se basa en el uso de fármacos de acción lubricante que imitan a la lágrima natural y que contienen compuestos que tratan de restaurar el equilibrio natural de los tejidos. “Con el tratamiento los síntomas pueden mejorar, pero no siempre se soluciona el problema, por lo que sin duda requiere un abordaje multidisciplinar. No obstante, sabemos que realizar un diagnóstico e iniciar el tratamiento de forma precoz puede mejorar mucho la calidad de vida, por lo que hay que estar atentos, sobre todo teniendo en cuenta su alta prevalencia en mujeres postmenopáusicas y el hecho de que aumente con los años”, puntualiza el Dr. Pascual García Alfaro.
•   •   •
"La disminución hormonal provoca una alteración en el estímulo de la secreción de todas las mucosas en el cuerpo de la mujer, modificando también la cantidad y la calidad de película lagrimal. Cuando esto ocurre las mujeres pueden empezar a sentir molestias en los ojos, tener sensación de arenilla, sensación de cuerpos extraños, pesadez de ojos y una sensación seca, áspera y persistente."
•   •   •
También puede visitar nuestra galería, donde podrá encontrar material de su agrado, quizás también encuentre algún diseño que le guste.
PLANO DE UBICACIÓN:
 TU ÓPTICA FAMILIAR Dirección: calle "B" 136 (altura cuadra 16 de la av. La Marina) San Miguel  
  Tlf.: cel.: 962 768 359 - ofic.: (01) 2639160  
  Horario: Lunes a Sábado de 9:30 a.m. - 7:30 p.m.  
  Email: esther.espino.hinojosa@gmail.com - gerencia@tuopticafamiliar.com