LA MALA VISIÓN Y EL RENDIMIENTO ESCOLAR
"La mala vista podría estar impidiendo que su hijo se desempeñe bien en la escuela. Lea nuestro artículo para conocer las señales de que su hijo podría necesitar un examen de la vista."
¿Sabía que 1 de cada 5 niños tiene un problema de visión no diagnosticado que podría estar afectando su aprendizaje? A medida que la mayoría de los niños se preparan para volver a la escuela, los padres deben hacerles un examen de la vista a sus hijos, considerando que el 80 % del aprendizaje es a través de imágenes para niños menores de 12 años. También es muy posible que un niño que haya sido diagnosticado incorrectamente como un aprendiz lento, disléxico o ingobernable podría simplemente estar sufriendo de mala vista y no puede concentrarse en clase. Para descartar esto, es vital hacerle un examen de la vista a su hijo.
Hay muchas señales reveladoras de que su hijo podría estar sufriendo un problema de visión no diagnosticado. En este artículo, le informaremos sobre los signos más comunes de que su hijo en edad preescolar o escolar podría tener un problema relacionado con la vista o los ojos. Si no ha llevado a su hijo al optometrista en los últimos dos años, es hora de que lo haga para asegurarse de que pueda rendir al máximo cuando sea el momento de volver a la escuela.
¿Cómo afecta la visión en el proceso formativo y el rendimiento escolar de los niños? A lo largo de su periodo de aprendizaje, el joven va adquiriendo una serie de destrezas, que se pueden clasificar en cognitivas, perceptuales, motoras y perceptual-motoras. Y dentro de las perceptuales, se encuentran las visuales, que es por donde se recibe mayor cantidad de estímulos, con otras destrezas como la agudeza visual, visión binocular, acomodación, percepción visual, integración visual motora y otras.
Si existen problemas de visión, el proceso de aprendizaje no será del todo satisfactorio, pudiendo generar en el pequeño, además, otros trastornos como déficit de atención.
Concienciar tanto a los padres como los formadores en el periodo escolar a la hora de detectar posibles problemas visuales (y auditivos) en sus hijos y alumnos es casi una obligación para no frenar o socavar de por vida su aprendizaje. Y es que los propios niños no son conscientes, en muchas ocasiones, de que padecen algún problema visual.
Según los datos extraídos de un estudio de la Asociación Visión y Vida, que se realizó en 525 municipios y en más de 5.000 colegios entre niños de 6 y 12 años, hasta “uno de cada cinco niños podría tener un problema visual no detectado, mientras que el 77,2% de los padres ni lo sospecha”. Y eso es un grave inconveniente.
Algunos de esos síntomas poder ser:
  • No ver bien la pizarra
  • Cansancio en la lectura, distracción o directamente evitarla
  • Incomprensión de lo que se lee
  • Saltos de líneas al leer, repetición de las mismas, omisión de palabras
  • Escritura deficiente
  • Visión doble tras lectura
  • Visión borrosa tras lectura
  • Dolor de cabeza tras lectura
PREVENCIÓN DEL FRACASO ESCOLAR
Existe una relación directa entre la mala visión y el fracaso escolar. Detectar a tiempo los problemas de visión del niño es fundamental para lograr que mejore su rendimiento escolar y pueda avanzar en las competencias que se le exigen.
Las revisiones visuales se hacen imprescindibles para lograrlo. Son pruebas rápidas y sencillas que permiten conocer de manera profesional si existe algún problema en la vista del pequeño.
Detectar el problema cuanto antes es la mejor manera de solucionarlo.
Signos reveladores de problemas de visión en niños en edad preescolar
Si su hijo en edad preescolar tiene alguno de los siguientes síntomas, un profesional debe revisarle los ojos.
  • Se frota los ojos a menudo
  • Tener párpados incrustados
  • Evita actividades como colorear, rompecabezas o cualquier actividad que requiera concentración.
  • Tiene dificultad con la coordinación mano-ojo-cuerpo
  • Frecuentemente choca con cosas
  • Tiene ojos o párpados inyectados en sangre.
  • Los ojos producen lágrimas en exceso.
¿Cuándo llevar a su hijo a un examen de la vista?
Los niños deben tener su primer examen de la vista completo a los 6 meses de edad.
Después, deben realizarse exámenes a los 3 años y justo antes de que ingresen al primer grado, alrededor de los 5 o 6 años.
Los niños en edad escolar deben realizarse un examen de la vista al menos cada dos años si no se requiere corrección de la visión. Los niños que necesitan gafas o lentes de contacto deben ser examinados anualmente o según lo que recomiende su oftalmólogo.
El estrés, un problema añadido
Según los expertos de la Academia Americana de Optometría, una visión deficiente en la etapa escolar, además de frenar significativamente el aprendizaje, aumenta el estrés en los niños afectados. Los problemas de visión no detectados y no compensados pueden provocar algunos de los signos y síntomas comúnmente atribuidos al Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Debido a estas similitudes, algunos escolares podrían estar siendo tratados de TDAH cuando, de hecho, tienen un problema de visión que no ha sido detectado.
En general, un niño necesita mucho esfuerzo y habilidades para tener éxito en el colegio, y no solo en los estudios, sino también en los deportes relacionados o no con el curso escolar. Una buena visión es la clave. Expertos de la Academia Americana de Optometría, en los Estados Unidos, alertan que una visión deficiente en la etapa escolar frena significativamente el aprendizaje y aumenta el estrés en los niños afectados, circunstancias que, si no se ponen medidas, pueden llevar a un fracaso escolar.
Lectura, escritura, dibujo, trabajos en la pizarra clásica o electrónica y ahora el uso de ordenadores y tablets se encuentran entre las tareas visuales que los escolares del mundo desarrollado realizan a diario. Los ojos de los niños trabajan constantemente, incluso más que los adultos, tanto en el aula como en las clases de educación física, en los deportes y en sus juegos. Cuando su visión está disminuida, el aprendizaje y la evolución deportiva pueden sufrir. Así, al mismo tiempo que los niños progresan en la escuela, se enfrentan a una creciente demanda de sus habilidades visuales. En ocasiones, el tamaño de la impresión en los libros de texto es muy reducido y la cantidad de tiempo dedicado a la lectura y el estudio aumenta significativamente. El incremento paulatino de trabajo en clase y en casa demanda un esfuerzo añadido en los ojos del niño. Cuando ciertas habilidades visuales no se han desarrollado por defectos de refracción no compensados, el aprendizaje es difícil y aumenta el estrés general de los niños, que normalmente evitan la lectura y otras tareas de visión de cerca tanto como sea posible; tratan de hacer los deberes de todos modos, pero con un bajo nivel de comprensión o de eficiencia, o experimentan malestar, fatiga y poca capacidad de atención.
Según expertos de la Academia Americana de Optometría (AAO), el estrés de algunos niños proviene por la incapacidad de estos de llevar a cabo tareas específicas de cerca, como leer o dibujar, debido a problemas de visión sin corregir. Según los especialistas, algunos niños con dificultades de aprendizaje tienen comportamientos específicos de hiperactividad y distracción, y a menudo son diagnosticados de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Sin embargo, los problemas de visión no detectados y no compensados pueden provocar algunos de los mismos signos y síntomas comúnmente atribuidos al TDAH. Debido a estas similitudes, algunos escolares pueden estar con un tratamiento de TDAH cuando, de hecho, tienen un problema de visión que no ha sido detectado.
“Debido a que con frecuencia la agudeza visual puede cambiar durante los años escolares es importante que regularmente, al menos una vez al año, se lleven a cabo exámenes visuales por parte de ópticos-optometristas en donde se descarten problemas refractivos como miopía, hipermetropía o astigmatismos; anomalías de la visión binocular, como los estrabismos, o la ambliopía, popularmente denominada “ojo vago. Todas estas anomalías visuales pueden traer consigo un cierto estrés general que puede afectar al rendimiento escolar y deportivo”, explica Juan Carlos Martínez Moral, presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas.
Revisiones visuales para solucionar el problema
Resulta básico llevar a cabo a estas edades tempranas revisiones visuales periódicas. Tal y como explica Juan Carlos Martínez Moral, presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas: "Debido a que con frecuencia la agudeza visual puede cambiar durante los años escolares, es importante que regularmente, al menos una vez al año, se lleven a cabo exámenes visuales por parte de ópticos-optometristas en donde se descarten problemas refractivos como miopía, hipermetropía o astigmatismo; anomalías de la visión binocular, como los estrabismos, o la ambliopía, popularmente denominada "ojo vago". Todas estas anomalías visuales pueden traer consigo un cierto estrés general que puede afectar al rendimiento escolar y deportivo".
Test visuales para niños
Detectar anomalías visuales en los niños es de suma importancia para garantizar la correcta salud ocular de los más pequeños. Además, el diagnóstico precoz de problemas oftalmológicos posibilita un tratamiento temprano y efectivo. Por ello, vamos a repasar algunos de los test visuales infantiles más comunes.
Llevar a cabo un test visual en la población adulta es algo muy sencillo, ya que el paciente tiene la capacidad de comunicarse e interactuar fácilmente con el especialista. Esto no ocurre de igual modo con los pacientes pediátricos. Pero, determinar si el niño padece alguna alteración en la vista es algo que se recomienda hacer en edades muy tempranas. Cuanto antes se comience con el tratamiento oftalmológico el éxito del mismo será mayor.
Al tratarse de pacientes pediátricos, lo recomendable es que el test de la visión lo lleve a cabo un oftalmólogo pediátrico, que disponga de las herramientas y los conocimientos oportunos para interactuar con niños. Los exámenes de la vista infantiles han de ser rápidos y divertidos, de manera que los pequeños no pierdan la concentración durante el proceso de análisis.
El especialista tendrá que evaluar las respuestas del niño. Además, es importante que sepa leer entre líneas y analizar los gestos que hagan los pacientes durante la revisión oftalmológica. Cuando se trata de niños, a veces es más importante lo que hacen que lo que dicen, ya que es probable que no comprendan del todo el procedimiento.
test visuales más comunes para niños
TEST DE PIGASSOU
El Test de Pigassou es uno de los favoritos de los oftalmólogos pediátricos. Lo que se consigue con este examen ocular es medir la agudeza visual de los niños. Puede realizarse en edades muy tempranas y las garantías de éxito en el diagnóstico son elevadas.
Esta revisión oftalmológica sigue un proceso muy sencillo. El especialista le muestra al menor una serie de dibujos que el pequeño reconocerá con facilidad. En primer lugar, se muestran las imágenes a gran tamaño, para averiguar si el niño las identifica todas y posteriormente se va mostrando cada dibujo en tamaños más reducidos.
El paciente debe ir contando qué es lo que ve en cada una de las imágenes y el oftalmólogo irá analizando su expresión y los gestos que va realizando. Obviamente, la dificultad aumenta considerablemente durante cada ronda, lo que ofrecerá al especialista algunas claves sobre la agudeza visual infantil. El examen se realizar a unos 4 o 5 metros de distancia de las imágenes y se lleva a cabo primero con un ojo y luego con el otro. Se puede establecer que existe algún problema visual si el niño no identifica correctamente alguna de las imágenes.
TEST E DE SNELLEN
Se conoce como E de Snellen a otro test visual, especialmente indicado para la población infantil. El procedimiento del examen oftalmológico es similar al que se lleva a cabo con el Test de Pigassou, pero en este caso, en vez de varias figuras diferentes, solo se muestra la letra “E” al niño.
Algo curioso es que no resulta necesario que el menor sepa identificar la letra ni que comprenda lo que muestran los dibujos. El oftalmólogo mostrará la letra “E” en varias posiciones y el niño tendrá que indicar la orientación de la misma. Si la revisión oftalmológica se está realizando a un niño muy pequeño se le puede pedir que indique con su dedo pulgar hacia qué lado miran las patitas de la letra. Como en el caso anterior, este test de la vista se realiza primero para un ojo y luego para el otro.
TEST DE PREFERENCIA VISUAL
El último test visual infantil está indicado para pacientes muy pequeños. Suele llevarse a cabo en niños de entre 6 meses y 2 años de edad. Por lo tanto, es muy probable que se realice durante la primera revisión de la vista infantil, que se recomienda llevar a cabo a edades muy tempranas.
El examen consiste en enseñar al niño unas láminas que tienen rayas blancas y negras sobre un fondo gris. Las franjas cada vez son más finas, por lo que llega un momento en el que el menor deja de seguirlas con la mirada. El especialista observa al niño a través de un orificio, para comprobar que sigue con la mirada la secuencia de imágenes. Cuando el paciente deje de girar la cabeza se podrá determinar la agudeza visual del pequeño.
¿Por qué son importantes los exámenes de la vista?
Los exámenes de la vista para niños son importantes para asegurar que los ojos de su hijo estén sanos y no tengan problemas de visión que puedan interferir con su rendimiento escolar y afectar su seguridad.
Los exámenes de la vista a temprana edad también son importantes porque los niños necesitan las siguientes habilidades visuales esenciales para un aprendizaje óptimo:
  • Excelente agudeza visual a todas las distancias.
  • Habilidades de agrupación ocular precisas y cómodas.
  • Habilidades precisas del movimiento de los ojos.
  • Habilidades de enfoque cómodas y precisas.
"Recuerde que las pruebas apropiadas de la vista a una edad temprana son vitales para asegurar que su hijo tenga las habilidades visuales que necesita para desempeñarse bien en la escuela. Un niño que no puede ver un texto o las letras en un pizarrón puede frustrarse fácilmente, lo que lleva a un bajo rendimiento académico. Algunos problemas de la vista, como el ojo vago, se tratan mejor si se detectan y corrigen lo antes posible mientras el sistema de visión del niño aún se está desarrollando."
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"Los problemas visuales sin corregir pueden traer consigo un estrés general del niño que puede afectar a su rendimiento escolar y deportivo."
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