ADICCIÓN AL MÓVIL Y SUS PROBLEMAS PARA LA VISIÓN
La dependencia al móvil en nuestro día a día es una realidad innegable. Tal es esta necesidad que tenemos por estar conectados todo el día o, más bien, el miedo a no estarlo, que ya recibe el nombre de nomofobia.
La nomofobia es esa sensación de ansiedad que nos invade cuando salimos de casa sin nuestro teléfono, nos quedamos sin batería o tenemos que pasar todo el día sin él. Algunos datos nos ayudan a entender el problema:
  • Más del 50% de la población la sufre, aunque no sea consciente de ello.
  • El 80% de la población mira el móvil nada más despertarse.
  • El 30% de los españoles reconoce mirar el móvil más de 10 veces por hora
Esta dependencia ha pasado de ser una tendencia a convertirse en un fenómeno social, extendido entre la mayoría de las personas de entre 15 y 45 años. En los casos más extremos la nomofobia puede provocar taquicardias, pensamientos obsesivos, dolor de cabeza o, incluso, dolor de estómago.
efectos secundarios sobre nuestra visión:
  • Sequedad ocular. Normalmente parpadeamos entre 16 y 20 veces por minuto. Sin embargo, cuando utilizamos excesivamente el móvil u otros aparatos electrónicos, como las tablets o los ordenadores, sólo lo hacemos 6 u 8 veces, lo que nos produce sequedad en los ojos.
  • Visión borrosa.Los músculos oculares tensos no pueden enfocar a diferentes distancias. Al principio la visión borrosa es temporal, pero puede convertirse en un problema permanente.
  • Miopía temporal.Estar pegados a la pantalla del smartphone puede provocar miopía.
  • Degeneración macular.La exposición largo tiempo a la luz daña el interior de los ojos, lo que puede derivar en degeneración macular.
Sin embargo, tal y como decía Aristóteles, la virtud está en el término medio. No se puede cortar de forma radical nuestro uso del smartphone, ya que este nos proporciona un sinfín de utilidades, pero sí debemos tener cierto control. Te dejamos algunos consejos para evitar esa ansiedad por tener en las manos el móvil continuamente:
  • Apaga el móvil para dormir, siléncialo durante las comidas y en el trabajo.
  • No uses el móvil mientras estás con tus amigos, familiares o pareja. Céntrate en la relación que tienes con los que estás físicamente.
  • Prioriza siempre el mundo real al virtual.
  • Si olvidas tu teléfono o lo pierdes, intenta sentirte tranquilo. Sabes de sobra que podrás seguir con tu rutina sin móvil sin problemas.
  • Si notas que tu ansiedad es excesiva consulta con un especialista.
¿Cuáles son los síntomas de la nomofobia?
Una de las principales consecuencias al que el usuario se enfrenta cuando es esclavo de su móvil es sin duda al aislamiento social.
Ya que su relación con el mundo se hace únicamente a través de una pantalla.
Sin embargo, en términos de salud la ansiedad provocada por la nomofobía puede llegar a derivar en dolor de cabeza, temblores, alteración en la respiración, dolor de estómago, irratibilidad o incluso taquicardia.
Además, la nomofobia también puede llegar a afectar a la visión:
  Síndrome de ojo seco: los ojos necesitan estar hidratados y por ese motivo precisamente es por el que parpadeamos. Una disminución de frecuencia del parpadeo puede provocar mayor sequedad ocular, como por ejemplo al abusar de dispositivos electrónicos al realizar un sobreesfuerzo acomodativo y, como consecuencia, afecta a nuestra película lagrimal.
  Fatiga visual (astenopia): se produce cuando enfocamos de forma prolongada sobre la luz brillante de una pantalla y conlleva un esfuerzo del músculo del ojo excesivo. Esto puede provocar escozor, visión borrosa, enrojecimiento y picor en los ojos.
  Miopía: según estudios recientes, además de los factores genéticos, cada vez hay mas evidencias de que la miopía esta relacionada con factores ambientales, tales como la falta de actividades al aire libre y el aumento de esfuerzo en visión cercana a las pantallas como por ejemplo en niños. Además, el teletrabajo, y el aumento de actividades online desde el inicio de la pandemia podrían favorecer la aparición también de este defecto refractivo.
  Degeneración macular asociada a la edad: la exposición continuada a las pantallas también podría propiciar la aparición precoz de DMAE, principal causa de ceguera.
El uso abusivo de dispositivos electrónicos, como tabletas, ordenadores, móviles o gafas de realidad virtual es uno de los principales responsables de la aparición del síndrome de fatiga visual en los niños, quienes, en muchas ocasiones, también los utilizan como una herramienta más en sus centros educativos.
«Los dispositivos electrónicos como tabletas, ordenadores, móviles, televisión o las más recientes gafas de realidad virtual son ya parte de nuestra vida cotidiana y la de nuestros hijos. Nos vemos obligados a convivir con ellos, especialmente en el período escolar, ya que en esta época, a las nuevas formas de ocio digital se le añade el uso generalizado de dispositivos electrónicos, que han sustituido en muchos colegios a los libros de texto académicos», ha dicho la médica oftalmóloga de IMQ, Marta Galdós Iztueta.
Y es que, prosigue, cuando se está ante una pantalla se parpadea menos, por lo que los ojos, que deben estar bien humedecidos con la lágrima, se secan con mayor facilidad, lo que produce una irritación en la superficie de los ojos y causa molestias, picazón, escozor, ojos rojos o dolores de cabeza.
Algunos niños pueden ser más susceptibles
Algunos niños pueden ser más susceptibles a estos efectos del síndrome de fatiga digital, como, por ejemplo, aquellos que puedan presentar reacciones alérgicas, sean atópicos o tengan peor calidad o cantidad de lágrima. Igualmente son un colectivo con mayor susceptibilidad a presentar problemas derivados de la exposición intensiva a pantallas digitales los niños y niñas con errores refractivos asociados, es decir, con problemas visuales como hipermetropía, miopía, o astigmatismo.
«Si el escolar, además tiene un defecto refractivo no detectado como puede ser una hipermetropía moderada, el uso continuado de pantallas requerirá un esfuerzo excesivo que puede aumentar la sintomatología. Por otra parte, si nuestro hijo tiene miopía, el uso de las pantallas no se correlaciona con una mayor progresión de la misma, por lo que podemos estar tranquilos. Sin embargo, recomendamos las actividades al aire libre como principal factor protector frente al aumento de la miopía. Más allá de hacer un uso responsable y moderado de estos dispositivos, no debemos alarmarnos. Además, no precisan de ningún filtro, ya que ningún estudio científico ha demostrado que la luz irradiada sea patológica más allá del propio síndrome de fatiga digital», ha dicho la doctora.
el brillo de las pantallas
Otro factor que interviene en la aparición del síndrome de fatiga digital es la existencia de un brillo excesivo o insuficiente en la pantalla. En este sentido, Galdós Iztueta ha informado de que la fatiga visual se acentúa si se está expuesto a una cantidad excesiva de brillo de la pantalla, especialmente si la luz ambiental es insuficiente, ya que la pantalla constituye un foco de luz constante sobre los ojos y superior a lo necesario. Por el contrario, si el brillo es insuficiente, y especialmente si la pantalla es muy pequeña, requerirá un esfuerzo excesivo, provocando una mayor fatiga ocular en el menor.
Con el fin de reducir el riesgo de sufrir el síndrome de fatiga digital, la experta ha recomendadorealizar las revisiones oftalmológicas rutinarias en la infancia, especialmente si hay antecedentes familiares; moderar el tiempo de uso excesivo de pantallas; cada 20 minutos de trabajo de cerca ante una pantalla hacer un descanso de 20 segundos, parpadear y mirar hacia lo lejos, preferentemente a una distancia mayor de 6 metros; y controlar el brillo de la pantalla, la iluminación ambiental y el tamaño del dispositivo.
«Nuestra distancia adecuada de lectura es de 33 centímetros respecto a los ojos. Es recomendable valerse deunapantalla con un tamaño adecuado. También se ha de minimizar el uso del móvil como herramienta de estudio, trabajo o pantalla de videojuegos, por ser una pantalla demasiado pequeña. Asimismo, se ha de evitar el uso indiscriminado del móvil para ver series», ha zanjado la doctora de IMQ.
Nomofobia entre adolescentes
Desde 2015 las cifras de usuarios de Smartphone en España no han hecho más que subir, siendo además España el líder en uso de Smartphone constituyendo el 87% de los móviles activos. La nomofobia (no-mobile-phone-phobia en inglés) es definida como el miedo irracional a no tener el móvil, acceso a internet o estar incomunicado.
Este trabajo consiste en la revisión de la literatura científica sobre el desarrollo de la nomofobia en adolescentes, factores de riesgo y sus consecuencias físicas y psíquicas. Los resultados muestran factores de riesgo como la habilidad emocional deficiente, factores de la personalidad, ansiedad y depresión, y la edad.
A la vista de estos resultados, creemos que la nomofobia es una enfermedad urgente que podría ser considerada como un peligro para la salud mental sobre todo de los adolescentes, para lo que la enfermería, en especial la enfermería comunitaria debe estar preparada.
En 2017 el 66% de la población mundial tenía al menos un móvil con acceso a internet1. El Smartphone se ha convertido en algo indispensable en nuestras vidas. Ahora llevamos en nuestro bolsillo agendas, contactos, acceso a cuentas bancarias y también acceso a las vidas de otros a través de las redes sociales.
Además, durante los diversos confinamientos y restricciones sufridas en España por la pandemia del COVID 19 nos ha sido de gran ayuda para ponernos en contacto con nuestros familiares. No hay duda de que es una gran herramienta, pero ¿qué consecuencias tiene el uso de estos dispositivos a largo plazo?
Estudios recientes revelan que el uso excesivo de estos dispositivos puede crear una dependencia absoluta y comportamientos adictivos en el usuario. Esto se manifiesta con la necesidad de usar el teléfono más y más y va acompañado de tristeza, depresión, irritabilidad, tensión y nerviosismo cuando esto no es posible
Desde 2015 las cifras de usuarios de Smartphone en España no han hecho más que subir, siendo además España el líder en uso de Smartphone constituyendo el 87% de los móviles activos. En 2018 el número de usuarios era algo más de 30 millones y para 2022 se espera que se eleve hasta los 33 millones. Esta subida del número de usuarios va acompañada del aumento del uso de internet desde dichos dispositivos. En un estudio realizado en 2018 se nos informa de que “el porcentaje de usuarios que utilizaba su teléfono móvil para navegar por Internet más de ocho horas era de un 5,5%, mientras que más de una quinta parte de los usuarios afirmó utilizarlo solo entre una y dos horas”
En febrero de 2020 se estrenó en Estados Unidos el documental “The Social Dilemma”. Desde entonces, el documental que nos explica las claves de las redes sociales para mantenernos enganchados a nuestros dispositivos móviles, se ha convertido en tendencia en todo el mundo. Según este documental experiencias triviales y diarias como recomendaciones automáticas de las redes, notificaciones, sonidos, y las famosas “cookies” dan como resultado el aumento de la adicción.
Añade también que la industria del software, al igual que la de las drogas ilegales, llaman a sus clientes “usuarios”, lo que nos recuerda que no es nuestro dinero lo que ellos sacan de beneficio sino nuestro tiempo, y en definitiva, nuestra persona
La nomofobia (no-mobile-phone-phobia en inglés) es definida como el miedo irracional a no tener el móvil, acceso a internet o estar incomunicado. También fue definida por Bragazzi y Del Puente en 2014 como “trastorno que hace referencia a las molestias, ansiedad, nerviosismo y angustia causada por no estar en contacto con un teléfono móvil”. Se diferencia de la adicción o uso problemático del smartphone porque esta última es entendida como la “incapacidad de limitar el uso del smartphone pese a sus efectos dañinos en el funcionamiento del usuario”. La nomofobia se considera fobia situacional y forma uno de los cinco tipos de fobias específicas reconocidas en DSM-IV . Está relacionada directamente con el uso de internet, la dependencia a las redes sociales y la ansiedad. Por estos factores es considerada una “enfermedad digital”
Para medir la nomofobia existen diferentes escalas validadas, entre las cuales: Nomophobia Questionnaire (NMP-Q), Yildrim y Correia, Escala de Dependencia y Adicción al Smartphone (EDAS), Escala de riesgo de adicción-adolescente a las redes sociales e internet (ERA-RSI), Escala Mobile Phone Problem Use Scale (MPPUS-A)
Los comportamientos más frecuentes que presentan los afectados son la conducta agresiva y la ansiedad ante el pensamiento de no poder utilizar el móvil si se agota la batería o por la circunstancia en la que se encuentren (instituto, familia, etc.), evitando estas situaciones a toda costa. También se ha relacionado con peores habilidades sociales cuando interactúan con otras personas físicamente, peor desarrollo académico y déficits en el aprendizaje. También se ha relacionado con ideación autolítica y con intentos de suicidio. Por último, el comportamiento adictivo favorece la adquisición de otros malos hábitos como el sedentarismo, dieta pobre, tensión crónica en los ojos y en el cuello y la visión borrosa
Todos estamos en contacto con los smartphones día a día ¿seríamos candidatos a sufrir nomofobia? ¿Qué sector de la sociedad es más propenso? Las estadísticas muestran que los adolescentes son el sector más vulnerable a sufrir nomofobia ya que por un lado los factores de riesgos están creciendo entre la población entre 12 y 18 años, y por otro lado, estos sujetos tienen más tendencia a tener una personalidad dependiente7
A la vista de estos resultados, creemos que la nomofobia es una enfermedad urgente que podría ser considerada como un peligro para la salud mental sobre todo de los adolescentes. Hemos visto que hay muchos factores de riesgo que pueden influir pero hay algo en común entre los adolescentes, un uso problemático del Smartphone.
Consideramos que en atención primaria debemos estar preparados para estas nuevas enfermedades, por eso estudiar estas adicciones puede hacernos avanzar en el mejor control de nuestros pacientes. Debemos conocer las escalas y saber detectar las señales de alarma.
Por último, investigar la prevención y el tratamiento de esta adicción está entre nuestras prioridades, pero creemos que es necesario promocionar un eficiente y sano uso del móvil para evitar la fobia y sus consecuencias. Debemos estar preparados para trabajar la prevención con los adolescentes y sus padres o tutores legales.
¿Qué consecuencias puede traer el uso excesivo de pantallas en niños?
Hay estudios que demuestran que pasar más tiempo frente a las pantallas, y sobre todo a una distancia menor a 30 cm, genera cierta predisposición a presentar cambios en el ojo como por ejemplo miopía (dificultad para la visión cercana) y astigmatismo (dificultad para enfocar la imagen con nitidez).
Algunos autores describen algo llamado “Síndrome de la visión por los videojuegos”, incluyendo a niños de 3 a 10 años. Con este nombre se agrupan un conjunto de síntomas:
Visuales     No visuales
Cansancio visual     Dolor de cabeza intenso y alarmante
Disminución de la visión     Falta de energía
Miopía o astigmatismo     Insomnio
Visión borrosa     Déficit de atención
Visión doble     Excitación o irritabilidad
Estrabismo transitorio     Dolor de cuello o espalda
Parpadeo frecuente tipo tic nervioso      
¿Qué medidas hay que tomar para prevenir estos síntomas?
Se aconseja disminuir el tiempo y aumentar la distancia a las pantallas. Una buena opción es reglar el descanso cada media hora y, por lo menos, durante 10 minutos. Además, se ha demostrado que pasar tiempo al aire libre también contrarresta este tipo de síntomas, y esto se debe a que los niños hacen foco en imágenes más lejanas, generando mayor relajación de los músculos intra y extraoculares.
Otra recomendación muy importante es realizar la consulta anual con un médico oftalmólogo infantil, para detectar cualquier disminución o alteración de la visión, y poder prescribir el uso de lentes.
¿cuanto tiempo deberian estar los niños frente a una pantalla?
La mayoría de los padres de bebés recién nacidos y niños pequeños no saben cuánto tiempo frente a la pantalla deberían permitirles a sus hijos. Si bien hay muchos motivos válidos para limitarlo, es bueno saber que no hay evidencia que demuestre que el uso de la pantalla dañe los ojos de los niños o el sistema visual en desarrollo.
Sin embargo, hay investigaciones que relacionan un mayor tiempo de pantalla en los niños pequeños con otros problemas de salud, como los siguientes:
  • Trastornos relacionados con la atención. Un estudio realizado en Canadá demostró que los niños que pasan más de dos horas por día frente a una pantalla son ocho veces más propensos a tener TDAH que aquellos que tienen un menor tiempo de pantalla.
  • Obesidad. Pasar demasiado tiempo frente a una pantalla implica que el niño dedica menos tiempo a actividades más saludables al aire libre, lo cual puede aumentar el riesgo de obesidad infantil.
  • Miopía (cortedad de vista). Desde la década de 1970, ha aumentado drásticamente la cantidad de personas con miopía en los EE. UU. y en Asia. Las investigaciones sugieren que existe una relación entre pasar más tiempo frente a la pantalla y en el interior en general. El estudio demostró que cuanto más tiempo estamos al aire libre durante la primera infancia, más lento avanza la miopía.
Si bien no existen pautas específicas sobre el tiempo de pantalla en los niños, la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda:
  • No permitir que los niños usen pantallas hasta los 2 años (salvo en videollamadas con aplicaciones como FaceTime o Skype).
  • Limitar el tiempo de pantalla a una hora en los niños de entre 2 y 5 años. Esto permite dedicar más tiempo a otras actividades con mayor movimiento corporal e interactividad, lo que es fundamental para el desarrollo físico e intelectual de los niños.
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"A la vista de estos resultados, creemos que la nomofobia es una enfermedad urgente que podría ser considerada como un peligro para la salud mental sobre todo de los adolescentes"
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